📷 Denis Galindo

La Usac fue fundada en la época colonial, bajo el nombre de “Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo”, administrada por la Iglesia Católica y financiada por la Corona española. Tras la independencia, en los años de la Federación Centroamericana y el primer breve período liberal, la universidad se convierte en la “Academia de las Ciencias”, con educación laica y administrada por el Estado. Posteriormente, en el período conservador, tiene una tercera transformación bajo el nombre de “Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo”, regresando a ser administrada por la Iglesia, pero continuando con el financiamiento del Estado. Luego con la Reforma Liberal tomó el nombre de “Universidad Nacional de Guatemala”, una vez más con un enfoque laico afín a los gobiernos de la época.

Monumento a Justo Rufino Barrios en la Plaza Barrios, Ciudad de Guatemala. 📷 Oscar Rivas

Finalmente, con la Revolución de 1944, la Usac fue refundada como la institución pública y autónoma que conocemos hoy en día: pública, para abrirle la oportunidad de educación superior a una mayor parte de la población, lo cual había sido privilegio exclusivo de las familias más acaudalada del país; y autónoma, para que la universidad ya no sufra más alteraciones según los cambios políticos nacionales, sino que pueda determinar su propio curso. En otras palabras, con la autonomía universitaria, la Usac deja de estar sujeta al gobierno guatemalteco, y adquiere la facultad de autogobernarse.

Un mural de Ernesto «Che» Guevara y Tania Bunke da la bienvenida a los visitantes de la Biblioteca Central de la Universidad de San Carlos en la zona 12 de la Ciudad de Guatemala. 📷 Danilo Ramírez

De tal manera, la autonomía y el autogobierno son dos conceptos que se encuentran estrechamente vinculados, dado que uno no puede existir sin el otro. En la actualidad, la autonomía está en riesgo justamente porque la capacidad de autogobierno está fallando. La razón de esto es que no se ha cumplido con el más básico requisito de gobernabilidad, que es la convocatoria a elecciones. Sin representantes legítimos, la autonomía se vuelve letra muerta, y la universidad se convierte en un instrumento corrompido al servicio de personas particulares que sólo buscan llenar sus bolsillos, descartando su papel como institución del pueblo.

Chalán se ha trazado como objetivo principal la defensa de la autonomía, ya que esta no puede existir sólo en papel. Tiene que ser defendida. Por lo tanto, para recuperar la universidad, el llamado a la acción es muy simple: participar en las elecciones, para que a través del voto se reconstruya el autogobierno universitario.

📷 Johan Ordóñez