«Algo hemos aprendido
y algo hemos olvidado…»
Los Bukis – Navidad sin ti
Primero que todo, Mazariegos NO ES RECTOR; “medio metro” es un usurpador.
Segundo, quiero agradecer desde lo más profundo de mi corazón a toda la mara que, de una u otra manera, nos hizo huevos para que el Octubre Rojo arribara a su quinta edición tras doce años llenos de incidentes (unos más afortunados que otros).

Siempre he pensado que sería chilero dejar un manual a los estudiantes que vienen detrás de uno, una especie de ruta metodológica que lleve un título directo y sugestivo: 📕«Así se hace un Octubre Rojo» y les advierta sobre los peligros y vicisitudes a los que se somete un gestor cultural cuando decide montar un festival de semejante envergadura. 😲
Si nuestro señor Jesucristo 🙏🏻 me presta la vida y no muero durante un bombardeo israelí, intentaré llevar a cabo algo que se asemeje a la idea expuesta en el párrafo anterior durante los próximos meses antes de obtener una tesis de grado que me acredite como el antropólogo número doscientos y pico de la Escuela de Historia, papá, ¡Mecstraña! 🫱🏻🫲🏾
Ya con un poco más de madurez, este año aprendí a disfrutar de mejor manera el toque que se armó este 24 de octubre en el patio del edificio S1 de la Ciudad Universitaria. Me propuse como buen anfitrión, estar sobres, así que no bebí ni siquiera una gota de Coca-Cola, a pura agüita pura me mantuve. Y es que la ocasión lo ameritaba. Imagínense que sale un clavo y uno bien avestruz, fijo se arma un gran desvergue. 🚫🍷

Y como la idea es pasarla bien, pero sobre todo hacer de la experiencia algo agradable para todos aquellos que ese día se dieron cita y cumplieron con escribir una página más en la historia de este icónico ritual de la Escuela de Historia, en una época en que la Huelga de Dolores está en crisis y el miedo más grande del sancarlista promedio no es que lo criminalicen por ser parte del movimiento estudiantil, si no que lo lleguen a funar (escrachar). 😱🫵🏻

La prueba de sonido
Lían y la S-Kina Band llegaron tarde, pero la mara del sonido también. Entonces después de múltiples reflexiones caí en la cuenta de que solo debía fluir y actuar con la cabeza fría ante imprevistos y talegueos circunstanciales que siempre ponen en peligro el disfrute del concierto. Escuchar a Lían siempre es puro gozo, casi como el que siente un neopentecostal bailando en una iglesia de la Bolívar. 🙌🏻🔊

El plan de vuelo 📄✈️
Siempre es aconsejable tener un programa de la secuencia en que aparecerán y la duración, sobre el escenario, de cada uno de los cantautores, raperos, etcétera, pero uno pone y Dios dispone. Y así fue, las compañeras de Trabajo Social tenían ese jueves una jornada de exámenes y tuvimos que negociar algo allí para no salir perjudicados. La presentación de Itzamara hizo vibrar los corazones más rudos y rocanroleros cuando se echó algunas rolitas de su próximo disco. Luego cerró ganándose el favor de la población más vetarra del edificio cuando se disparó un par de covers de Silvio y Violeta.

Raperos al ataque 🥊
Es increíble cómo en décadas recientes ha ido apareciendo un montón de raperos. Casi hay uno en cada esquina de las calles de la Ciudad de Guatemala.

No vayan a pensar que el festival Octubre Rojo es autocomplaciente e invita únicamente a sus amigos. A Chepe Pineda no teníamos el gusto de conocerle y fue una de las apuestas de este año, a Mayki Graff tampoco teníamos el placer de escucharla en vivo y en directo, solo a Mezz ya lo teníamos en el radar. Las presentaciones de los 3 estuvieron llenas de adrenalina y agradaron significativamente a la concurrencia, hay quienes aseguran al día de hoy que quien no llegó a escuchar a Mezz, que haga de cuenta que nunca estuvo en el Octubre Rojo. Él fue el clímax del festival. 🥂🍾
Los conjuntos musicales
Ya cuando estaba todo encendido llegó el turno de Los Tiros. Ellos ya se la saben. Mantuvieron viva la llama que dejó encendida su predecesor, saben moverse, tienen allí unas sus “coreografías” y lo más importante: hacen que a la mara le entren ganas de meterse frente al escenario a tirar disturbio.

No sé bien por qué tuvimos que bajar un poco a las revoluciones y salimos al paso con Marlon Valenzuela. Este personaje mítico ya fue declarado patrimonio tangible del festival Octubre Rojo y supo conectar con una audiencia necesitada de pausa y respiro a través de letras que invitan a amar.
Luego Los Brochas sorprendieron a tirios y troyanos, no se apostaba mucho por ellos, pero era más por el desconocimiento. Si me dicen de un toque de ellos, no voy, pero fijo los recomiendo. Pusieron a bailar a todos aquellos que teníamos ganas de hacerlo.

Todo festival Octubre Rojo debería tener algo de actitud punk y este año bendito sea el altísimo así fue. Desde la ciudad de la Antigua Guatemala nos acompañaron Los Nadies, una banda que le mete candela y que ya no tiene mayor cosa que decir en contra el Consejo Superior Universitario (CSU) y toda la bola de puercos a los que ya se les venció su periodo, debido a que las letras de sus canciones ya se los gritaron en la cara.

Ya para cerrar el toquín y recogiendo basura, porque hay un montón de majes que teniendo basureros a mano no depositan esas ondas en su lugar, ahí andábamos recogiendo chencas, latas de cerveza y vasos de duroport, cuando se subieron al escenario el Sr. Licho y los Terracotta Warriors, con su característico reggae hicieron vibrar los corazones de un centenar de personas amantes de la música original que resistieron hasta el final del festival.
¡HASTA LA VICTORIA SECRET!










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