La captura del decano, multas millonarias, auditorías, denuncias penales y el silencio administrativo son las consecuencias que está pagando la junta directiva de la facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) por cuestionar la elección fraudulenta en la que Walter Mazariegos se autonombró rector.
Hace dos años comenzó la persecución y las represalias en contra de esta facultad. Pero ¿Qué lo provocó? El 14 de mayo de 2022, luego de que Mazariegos saboteó las elecciones y se convirtió en rector de facto, la junta directiva de Veterinaria envió un Acuerdo al Consejo Superior Universitario (CSU) para manifestar que “no reconocían como válidas esas elecciones” debido a la manera en la que se celebraron; a puerta cerrada y evitando a que participaran todos los cuerpos profesionales, docentes y estudiantiles en el proceso.
A ese pronunciamiento al que se sumaron los docentes y alumnos de esa unidad académica, le siguió la suspensión de clases debido a la toma de la Usac. Seis meses después del paro, la junta intentó reiniciar actividades y envió varias notas al CSU para solicitar apoyo (orientación didáctica) para impartir las clases prácticas dentro del campus o en otra área facilitada por la Usac, pero sus peticiones nunca se conocieron.

Hasta 2023, el CSU les ordenó reiniciar las actividades docentes a varias unidades, entre ellas a Veterinaria, las cuales comenzaron “bajo protesta” porque no tenían un espacio en donde impartir los talleres presenciales y ya se acercaban los exámenes de primera y segunda retrasada.
La junta solicitó la casa Flavio Herrera en zona 11, pero al poco tiempo de usarla se las quitaron. Entonces pidieron el Instituto Técnico Guatemala Sur ubicado en Escuintla y se los negaron. Así que consiguieron un espacio en el Centro de Usos Múltiples (CUM) de la Municipalidad de Mixco y cuando ya tenían el permiso, la rectoría se los retiró. Sin embargo, como está en jurisdicción de Mixco lo recuperaron temporalmente y por último ocuparon una escuela pública en zona 12.
“Los laboratorios se realizaron sin iluminación y con escritorios rotos. Los exámenes de la fase modular fueron en una finca sobre bancas hechas con block y tablas, así logramos terminar el 2023”, contó un profesional de la facultad.
Paralelamente a esto, la rectoría ordenó una auditoría “interna de función” de los meses de mayo y junio del año pasado. Después enviaron más auditores para revisar julio, agosto y septiembre. El resultado fue la imposición de multas contra 12 profesores y auxiliares de cátedra que escogieron al azar y a quienes acusaron de no haber impartido clases durante la toma y por lo tanto la sanción implicaba la devolución de su salario de al menos seis meses.
Como la junta directiva de la facultad les retiró esos cargos, entonces los auditores les trasladaron a ellos las multas que consisten en pagos que suman casi un millón de quetzales por cada integrante. Poco después la Usac solicitó una auditoría a la Contraloría General de Cuentas la cual a la fecha sigue en proceso.
“Tenemos más de dos años de estar en esta pelea, en esta lucha, que es básicamente por convicción. No ganamos nada, al contrario, tenemos mucho que perder”, dice uno de los integrantes de esa facultad.

Para los veterinarios y zootecnistas la mayor muestra de intimidación fue la captura del doctor, Rodolfo Chang, decano de la facultad, quien fue detenido junto a cinco personas más en el caso conocido como “Toma de la Usac”. Chang estuvo preso por 11 días luego de que el juez a cargo del caso le otorgó medida sustitutiva.
“Han intentado hacernos cualquier tipo de cosas y aquí estamos todavía ‘al pie del cañón’, como dicen los muchachos, manteniendo nuestra posición. Yo diría que si a nosotros no nos han doblegado por qué van a doblegar a otras unidades académicas. Es cuestión de que no tengan miedo de defender sus convicciones y la autonomía de la universidad porque ser universitario no solo es estudiar en la universidad, es una identidad”, señaló uno de los entrevistados.

*Para esta nota se entrevistó a varias personas de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia quienes por cuestiones de seguridad pidieron resguardar sus nombres.






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