La figura y el poder de Walter Mazariegos, rector de facto de la Universidad de San Carlos (Usac), se tambalea luego de quedar fuera de la presidencia de las comisiones de postulación.
El jueves 6 de junio quedó demostrado que de una u otra manera el foro de rectores escuchó las demandas de la sociedad civil, que durante varias semanas solicitó no incluir a Mazariegos en la elección de Cortes para que este proceso se realice con transparencia, una situación que quedaría en duda en caso la Usac hubiera dirigido alguna comisión.
La exclusión de Mazariegos de este importante órgano de elección despertó una luz de esperanza en la comunidad sancarlista de cara a la lucha que mantienen por la recuperación de la democracia dentro de la universidad estatal. A lo largo de la historia de este proceso la Usac presidió las comisiones en 2009, 2014 y 2019, este es el primer año en que el rector de la San Carlos pierde ese poder.

“En nombre de las asociaciones que aproximadamente somos 14, digo, que fue un tanto de sorpresa, pero también de alegría. Sabemos que no se ganó una guerra, pero sí una pequeña batalla”, expresó Byron García, secretario general de la Asociación de Estudiantes Universitarios de la Usac.
Mazariegos es calificado como un ‘usurpador’ tras boicotear las elecciones y coronarse como rector. En estos dos años, su administración se ha encargado de denunciar a más de 80 personas (entre estudiantes, profesores, decanos y trabajadores) y ha perseguido e intimidado a quienes se oponen a su régimen con el objetivo de implantar el miedo en la comunidad universitaria y así evitar cualquier otro levantamiento en su contra.
Por eso los sancarlistas celebran esta primera victoria frente al rector porque es un indicio de que comienza a perder apoyo tanto dentro como fuera de la universidad. Mynor Alonzo, exdirigente estudiantil y politólogo, explicó que la exclusión de Mazariegos de las comisiones de postulación demuestra que no es intocable y que le resta poder como negociador ante las estructuras del “pacto de corruptos” porque para mantenerse vigente con ellos debe aportar algo.
Y una de las principales aportaciones del rector que preside comisiones es manejar la agenda y los tiempos de las comisiones. “El haber ganado para Walter hubiera implicado tener la atención permanente de todos los abogados que se quisieran reelegir y por tanto mantener más fuerte su influencia tanto en Salas de Apelaciones como en las magistraturas de Corte Suprema de Justicia (…) ahora ya nadie lo va a buscar y tampoco lo van a estar llamando, y eso hace que la Usac sea la mayor ganadora de este proceso”, comentó Alonzo.

Otra de las faltas de Mazariegos ha sido su resistencia a convocar elecciones para los cargos vencidos del Consejo Superior Universitario (CSU) por el mismo temor que tiene de perder ese apoyo, pero ahora su posible debilitamiento enciende una llama de esperanza para que estos cambios inicien dentro de la Usac.
“Para nosotros significa que la gente sí se da cuenta de que tenemos razón en nuestra lucha, que sí reconocen la validez de las causas que nosotros estamos señalando y también se dan cuenta de la actitud de él”, dijo Astrid Lemus, abogada, ex integrante del CSU y criminalizada por la actual administración.

En la sesión del foro de rectores su decisión final fue que Miquel Cortés Bofill, rector de la Universidad Rafael Landívar, presidirá la postuladora de magistrados a la Corte Suprema de Justicia y Raúl Horacio Arévalo Alburez, de la Universidad Internaciones, estará al frente de la comisión para Cortes de Apelaciones.
Mientras que Mazariegos quien ni siquiera fue propuesto por ninguno de sus colegas, entró y salió a escondidas del Congreso de la República para evitar a la prensa y a algunos estudiantes que protestaban afuera del recinto.






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